header image
 

1.3

Los científicos en la Estación Espacial Internacional lo vimos todo en las noticias. Sé que cuesta creerlo, pero teníamos cable allá arriba. Microondas, de hecho, pero no importa. El caso es que desde nuestra perspectiva era todo más grave porque, aún estando a salvo, nosotros y nuestras investigaciones, los suministros, dependían por entero de tierra.

Fueron China y Corea del Norte contra las bases americanas en el Japón; luego, cuando Indonesia entró en el conflicto, se unieron los países árabes. Originalmente contra China, pero el nuevo arsenal del Islam metió en el conflicto a la India e Israel; Estados Unidos intentó mediar, pero todo se vino abajo cuando el Mossad descubrió a la facción europea de la OTAN equipando a los árabes con armas nucleares.

Israel bombardeó Turquía y la India a Pakistán, desde el espacio podías ver los hongos nucleares surgiendo en todos y cada uno de los continentes. Cuando los coreanos bombardearon Estados Unidos, los árabes a Rusia, Israel a Turquía y Pakistán a la India, bueno, abandonamos toda esperanza.

Europa, por supuesto, se aprestó contra Tel-Aviv en defensa de Estambul, pero los americanos, no. Ellos desconocieron el tratado del Atlántico Norte. Rusia, Ucrania y Georgia, por su parte, necesitaban llegar a Siria e Irak, así que mientras Kazajstán y Azerbaiján atacaban Irán por el Mar Caspio, los rusos invadieron Turquía desde el Mar Negro. Eso no gustó nada a Europa, quienes aliados a Lituania, Latvia y Estonia, contraatacaron Moscú.

En algún momento, perdimos el hilo.

De algún modo, los chinos se habían aliado a los árabes y los europeos contra países tan pequeños como Armenia, Bielorrusia, Israel, Japón, Taiwán y las Filipinas; países que a su vez eran protegidos por los arsenales más grandes del mundo, América y Rusia, la India incluso. África central, que recibió de sus viejos contactos en la CIA y KGB, armas y hombres para atacar Marruecos, Argelia y Egipto en pos de una ruta hacia Europa.

En la estación espacial, recibíamos mil órdenes y contraórdenes diarias, de Houston y Moscú, de la Comunidad Europea, la Agencia Espacial de China… Todos los científicos abordo decidimos que lo mejor era permanecer neutros. Ahí lo tienes, sólo Tuvalú, el Vaticano y la Estación Espacial Internacional permanecieron neutrales en el conflicto.

Al Vaticano no le sirvió de nada cuando bombardearon Italia.

Tuvalú se convirtió en una base más para la armada del pacífico.

Australia, sorprendentemente, se alió a los americanos contra Inglaterra y los árabes, Sudáfrica peleó a favor del ejército de su majestad contra #@A@#frica central. Argentina invadió de nueva cuenta las Malvinas con apoyo de la CIA.

Venezuela, Cuba y Brasil, instados por Georgetown, Paramaribo y Cayena, hicieron un nuevo frente que se extendió a Colombia, Ecuador y Perú al este; Bolivia, Chile y Paraguay al sur; México y Centroamérica al noreste.

Y no hablo de ejércitos tradicionales, hablo de aviones cazabombarderos, submarinos diesel y nucleares, flotas enteras y portaaviones distribuyendo misiles balísticos transcontinentales de lado a lado del globo. Hablo de armas bioquímicas y nucleares en #@A@#frica y Sudamérica, de un ataque nuclear estratégico en el medio oriente y un diluvio de plutonio que los coreanos soltaron desde el espacio sobre Estados Unidos y Canadá, puesto en órbita por los chinos. Hablo de los rusos bombardeando Europa a través de los Mares Negro, Báltico y del Norte, al tiempo que la otra mitad de su arsenal sobrevuela Mongolia desde Siberia con blanco a Pekín, mientras, la India noquea todas sus fronteras desde Pakistán hasta Bangladesh, luego Burma, Malasia y el Indostán, sólo por sí acaso. Era el mentado Apocalipsis, de eso no hay duda, y se exhibía para nosotros en las ventanas de la Estación Espacial Internacional…

~ by jramirez on Marzo 23, 2007.

One Response to “1.3”

  1. Brown…

    No! You shouldn’t do that!…

Leave a Reply