2.1
Están en Honduras, la ciudad de Copán, analizando el trozo de papel que el hombre entregó a Yoshúa en Monte Albán.
–Ah, es asombroso –el único comentario del nepalí.
Llevan doce horas ya haciendo números, una combinación de barras y puntos que conforme calculan van escribiendo con una rama en el suelo.
–Todo está aquí, la Maya y el Brahma. El cielo, la tierra, tú, yo…
–Todos –resopla el palestino, consternado. Basta incrementar en uno el contador inicial y la ecuación devuelve su experiencia inmediata siguiente–. Es de miedo.
–Esto está a otro nivel. Lo más asombroso es la configuración inicial… Jamás, jamás habría podido llegarse a ésta mediante interacciones sobre un patrón aleatorio, y una cosa es segura, fue puesta ahí adrede…
–La configuración del Jardín del Edén: Una configuración tal que no se puede obtener aplicando reglas de transición a los elementos del sistema.
–Exacto, ésta es una de esas. Edward Moore, ¿no? –el otro asiente–. Y sabes qué, creo es una estructura de datos… Un árbol binario, quizás.
–No, es un grafo –argumenta–. Ahí tienes índice, contenido y puntero. Es un plano, para construir un grafo adicional.

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