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4.2

A veces, lo extraña. No sabe cómo ni por qué, sólo lo necesita. No pide gran cosa: dormir a su lado, besarlo con la mente en blanco y reír juntos. Sabe que es exactamente eso lo que quiere, porque ya antes pasaron por ello.

Encontrar y desencontrarse, complementar, corresponderse.

Su relación, claro, fue harto detestable. Ella, la esposa primera de Yahweh, divorciada y ahora con el hijo. Miryam de Magdala, la perra encarnada. Mírenla ahora, hijos de Israel, desnuda, seca y frígida en mitad de la nada. Ella que lo enseñó a andar sobre olas, la primera en convertirse y adorarlo. Mírenla ahora, miren como la perra llora sola.

~ by jramirez on Junio 11, 2007.

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