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5.4

Yahweh es director del banco mundial de comercio, tiene sus oficinas en Nueva York y Kuala Lumpur. También, y esto pocos lo saben, controla todo flujo de diamantes en Amberes, comercio y tráfico por igual.

Desde la conversión de su hijo, no va más a la Sinagoga.

Prefiere estudiar la Torah por su cuenta, revelando el significado a unos cuantos sabios independientes que, como él, leen la ley entre líneas. Últimamente, va mucho al parque central, a jugar al ajedrez con el Dios de los árabes. Han jugado partidas de hasta seis días. Otras, como la Intifada, rápidas y encarnizadas, sus propias reglas.

–Recién vi a tu hijo, en África –alfil cuatro dama.

–Yo no tengo ningún hijo –caballo tres rey.

–Quizás venga a Nueva York –torre uno dama–. La próxima semana.

–Me iré a California, entonces –dama dos dama.

–Lo supuse –alfil seis caballo de la dama–. Mate en tres.

Los muchos viajes que hace Yahweh a California, cuando está en América, son a un tratamiento de quimioterapia en el Mount Sinai de Los Angeles. Cáncer pancreático. Guarda ese diagnóstico tan en secreto, que sus propios abogados no saben aún de los cambios en su última voluntad y testamento. No le deja nada a su hijo, no le deja nada a la madre de su hijo.

~ by jramirez on Julio 31, 2007.

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