5.5
Qash-na et-bincha, et-yechidcha, asher-ahávta, velech-lecha el-erets hamoriya, veha’aléhu sham le’ola al achad heharim asher omar eléycha…
Yahweh señala las palabras conforme lee del pergamino, en voz alta.
–Es la prueba máxima, de fe y obediencia. Se demanda a Avraham sacrificar a su hijo único, tan pedido, tan deseado y en cuya descendencia habría de realizarse la promesa mesiánica. La fe recompensada del patriarca nos exhorta a obedecer la sebyanaj por sobre todas las cosas, pero hay también ejemplo en Yitschaq, en su aceptación resignada del sacrificio.
Eso dice Yoshúa a los ancianos del templo, aunque tiene doce años, los maravilla con la claridad de sus pensamientos. Yahweh, por su parte y sin importar que el niño la sepa ya de memoria, lo obliga a repetir la lección desde el principio.
–¿Qué vas a saber tú, pequeño bastardo, lo que es sacrificio?
Qash-na et-bincha, et-yechidcha, asher-ahávta, velech-lecha el-erets hamoriya… Qash-na et-bincha, et-yechidcha… Qash-na et-bincha…

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