6.3
Su profeta Muhammed nació en La Meca, Al-Hijaz. Se crió entre los mercaderes de la tribu Quraysh. Hijo de Amina y Abd Allah, cómo si no iba a llamar al Dios de los árabes.
El tipo es un jeque de la construcción y el petróleo, viste a la usanza tradicional más las gruesas gafas oscuras, ocasionalmente un traje de color olivo además del turbante. Lo más curioso es que es todavía más tolerante que el judío con respecto al infiel.
–Debes entenderlo, cruzado, a Allah le place la diversidad. El infiel es tan necesario como tu amigo Iblis. Es una cuestión de equilibrio. El mismo profeta se negaba a creerlo, no creyó hasta que lo trajeron y Allah le mostró lo que habría de ocurrir en los siglos venideros… Sólo entonces creyó.
–Le mostraste Palestina, supongo, Sarajevo, Liberia…
El árabe asiente.
–Sí, sí, claro…
–Y qué hay de la gran guerra entre Irán e Irak, ¿también se la mostraste? ¿A los basiyi y a los muyahidin? ¿Qué de la guardia republicana de Saddam? El Hezboláh en Indonesia…
–Hijo, ya debieras saberlo. Te pasó en Belfast. Los niños, ellos no están sometidos a la voluntad, actúan según su propio albedrío.

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